Estaba en la calle tan tranquilamente cuando de repente me sobresalta un ruido de frenazo... alzo la vista y veo como un coche, totalmente fuera de control, se cae por una fosa bastante considerable.
Me levanté de golpe,
notaba el corazón latir con una fuerza que ni yo había notado antes. Me voy corriendo hacia el lugar del accidente sacándome el móvil del bolsillo y marcando el 112, pero con los nervios no podía, me
equivocaba constantemente.
Sé de sobras los pasos a seguir, los protocolos y técnicas pero me sentía abrumado, desbordado e inferior. Notaba que la situación me superaba en todos los aspectos. Noté,
físicamente, como el peso de la responsabilidad se me caía encima como una losa. La sensación de agobio es indescriptible, más que nada por que sabía de sobras que la conductora había muerto.
Según el protocolo del
PAS, hay que seguir tres pasos: Proteger/protegerse, Avisar y Socorrer. Yo me salté el primer paso y pasé directamente a avisar...
Cuando
por fin establezco contacto con el 112, la incompetente de la operadora no me entendía y me entretenía mucho rato haciéndome preguntas. Mi mensaje era claro: Soy sanitario, ha habido un accidente en tal sitio, me voy a poner a realizar una
RCP (
RCP=Reanimación
Cardio Pulmonar, que es eso de insuflar aire y apretar el tórax con las dos manos utilizando el propio peso del cuerpo).
Solo tenía 4 minutos de tiempo para que la
RCP fuese viable... pasado este tiempo, si
conseguía resucitar a la mujer, sería con graves secuelas, y pasados los 6 minutos sería inútil puesto que la muerte ya es irreversible.
Calculé que con la llamada había perdido 5 minutos y que tardaría otros 5 en bajar hasta la fosa. Lo dejé estar. Me he sentido impotente, con ganas de llorar. He notado como una terrible fuerza oscura se me metía dentro con la intención de no irse nunca, sobretodo cuando en el coche no solo conducía una mujer, sino que además, estaban sus hijos.
La cosa es que solo ha salido con vida de allí una preciosa niña de 8 años que lloraba
desconsoladamente, los otros dos ocupantes habían muerto. La gota que colma el vaso es que cuando, con la grúa, sacaban el coche de ahí, he podido ver a la mujer y a su hijo. Un escalofrío me ha recorrido el cuerpo cuando con un movimiento de la grúa, las cabezas de ambos se han girado hacia mi y se me han quedado como mirando fijamente a la cara... tenían los ojos MUY abiertos y una expresión de decir: Es tu culpa, podrías haber hecho mucho y no has hecho nada.
Una sensación de miedo, de culpabilidad me alimentaba... hasta que me desperté.
Pos si, todo esto ha ido una terrible pesadilla, pero ha sido tan real y he notado todo y tan bien que me da que pensar... varias preguntas: ¿Cómo reaccionar ante una situación así?¿Me saltaría otra vez el primer paso, el más importante, de protegerme?¿Sería competente?¿Me
desbordaría la situación?¿Actuaría por instinto? y en el peor de los casos, y "jugando" a ser Dios... ¿A quién salvar?¿A la
madre, al hijo de 14 años o a la hija de 8?¿Con qué directriz me rijo a la hora de escoger? Quien soy yo para decidir quien tiene que vivir y quien morir?¿Hasta dónde llega mi autoridad moral?